Métricas y KPIs de Rentabilidad: 

Gastos respecto a los ingresos

 

¿Qué es y para qué sirve?

Este KPI mide la rentabilidad de las operaciones principales de una empresa, mostrando el porcentaje de ingresos que queda después de deducir los costos directos de producción.

El KPI Gasto respecto a los ingresos, también conocido como «Expense to Revenue» en inglés, es una métrica financiera que compara los gastos de una empresa con sus ingresos totales. Este indicador brinda información valiosa sobre la eficiencia operativa y la rentabilidad de la empresa al evaluar la proporción de los gastos en relación con los ingresos generados durante un período específico.

Este KPI se expresa generalmente como un porcentaje. Un Gasto respecto a los ingresos bajo indica que una empresa está gastando una menor proporción de sus ingresos en costos operativos, lo cual es generalmente favorable. Por otro lado, un “Expense to Revenue” alto podría sugerir que la empresa está enfrentando desafíos en términos de eficiencia y control de costos.

Veamos ahora un ejemplo

Si los gastos totales son $20,000 y los ingresos son $100,000, el Expense to Revenue sería del 20%.

Algunas ventajas de utilizarlo

Eficiencia Operativa: Permite a las empresas evaluar qué porcentaje de sus ingresos se destina a cubrir los gastos operativos. Una disminución en esta proporción podría indicar mejoras en la eficiencia operativa.

Rentabilidad: Ayuda a evaluar la rentabilidad de la empresa al mostrar cómo los gastos afectan los ingresos. Las empresas buscan mantener este indicador en niveles sostenibles para asegurar una buena rentabilidad.

Toma de Decisiones: Proporciona información clave para la toma de decisiones estratégicas. Por ejemplo, si el Expense to Revenue es alto, la empresa podría considerar revisar y optimizar sus costos operativos.

Comparaciones y Benchmarking: Permite comparar el rendimiento financiero con la industria o con competidores similares. Esto es útil para identificar áreas de mejora y mantenerse competitivo.

Alerta temprana: Puede actuar como un indicador de alerta temprana si hay cambios significativos en la relación entre gastos e ingresos, lo que permite a la empresa abordar problemas potenciales antes de que se vuelvan más críticos.